(3) activación de la mano

 

Mano que olvida, tinta acrílica s. papel 29,5 x 42 cm.  20/5/2016

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La mano, fractal y antena del cuerpo humano

Con las manos y sus llaves podemos abrir las puertas de las numerosas estancias superpuestas donde se encuentran escritas las composiciones y melodías que nos dan vida. Cuando nuestras manos aprenden a vibrar tocando la gran lira, y se conectan a nuestra fuente de energía más elevada y fina, son capaces de penetrar los compartimentos estancos donde se ubican y estratifican las condiciones psico-físicas que afectan al ritmo expansivo de la existencia vivida.

Cuando despiertan, se activa su capacidad restauradora y creadora del tejido o trama de luz colorida. Nuestras palmas, nuestras yemas, son una prolongación del potencial amoroso que nos habilita a manejar los espacios vitales, surcar otros planos existenciales y recomponer los finos hilos que entretejen nuestros cuerpos lumínicos con los espacios que habitamos. En ellos inoculamos nuestras memorias, nuestras cargas, nuestras habilidades despiertas o dormidas, y aquellos síntomas que las frenan y nos llevan a enfermar o a llevar una vida insípida.

Conectadas a la fuente y en plena corriente atraviesan el vacío que separa un espacio, un silencio, del siguiente. Ellas saben y hacen consciente el baile que se desarrolla en nuestra mente antes que devengamos seres terrestres, el puro lenguaje, el bagaje que trae la luz en su viaje. Es entonces que recuerdan cómo abrir espacios y penetrar sus estratos, sus masas compactas, detectando los compartimentos estancos que las arman en donde perviven ahuecadas las informaciones, las letras, los relatos musicales que conforman las materias, los anclajes.

Quieren llegar hasta la misma correa de transmisión que se produce entre la información y su expresión, para efectuar un posible drenaje, para escuchar y ver  el paisaje que allí tiene lugar, regarlo si tiene sed o alumbrarlo para que trabaje. Las manos cuidan y dan coraje.

 

 

 

 

 

manos que tejen semillas en nuestra red áurica

 

Mapa cinético de la mano sanando, del ‘Cuaderno de Magdalena’, rotuladores sobre papel 23 x 32 cm.  20 /3/ 2106

 

transcipció de les anotacions escrites al dibuix :

1

Des d’aquí sota, a l’interior del canell, hi neix el tronc vibrant que eleva el cant rogent i blanc original, va en direcció al centre concau del palmell o interior de la mà, que engega l’or sanador i la llum fa esclatar.

2

S’enlaira mitjançant la vibració de les dues forces oposades, blanc i vermell plegats fan l’alquímia de les fades tot fent néixer les roses perfumades que obren el cor del qui sana i és sanat.

3

Centre de calor esfereïdor, productor de la pega-dolça d’amor sense moral, ella rebenta els punys apretats d’aquells que no s’atreveixen a deixar anar el dolor, i fa la sang correr més lleugera i sencera pels camins que romanien tancats i tapats per no veure-hi clar, i aíxi, tot dissimulant, el mal s’ha fet més gran.

Del el cor de la mà en expansió i reverberació amb la font a vessar d’amor, si formen multitud de capelletes, molt bufones i netes, d’un blanc esfereïdor, que arranca les negrors de dins les venes dels portadors de les errors i malifetes que sagnen per dins i no saben expressar l’amor que porten.

4

Aquestes són les cinc capelletes verdes que espanten les mosques, i posen ordre a l’or que s’hi escola per poder-se tornar blau conqueridor de l’espai i del temps eterns.

Al inici hi floreixen cinc pentàgons daurats que a mesura que la mà treballa esdevenen altres formes i colors: hexàgons (verd), heptàgons (morat), octàgons (porpra), decàgons (lila), dodecàgons (magenta), cercles (blanc)… no acabariem mai!

5

Aquests són centres secundaris que donen embranzida, son corolaris, i colen l’energia punyent tot dispersant-la, ordenat-la per a què surti més afinada i adequada per a cada cas que tracten (depenent de la malaltia del pacient).

6

Son cinc les llumetes que a l’Alba dels Temps varen fer carantonyetes a l’Etern. Elles totes soles poden crear un món fet de borrissol que s’escau en matèria si un vol.

Eulàlia…. sí t’engegues tota sola, tu mateixa ho pots provar de sanar amb el sol contacte de la mà damunt del mal per dissoldre les penes arremolinades al teu davant, tot fent un llamp que sonarà i les cortines rasgarà amb un sol cop de mà.

transcripción de las notas escritas en el dibujo:

1

Desde aquí debajo, desde el centro del interior de la muñeca, nace el tronco vibrante que eleva el canto rojizo y blanco en dirección al centro cóncavo de la palma, al interior de la mano, para poner en marcha el oro sanador y la luz hace estallar.

2

Se eleva mediante la vibración de las dos fuerzas opuestas, blanco y rojo juntos hacen la alquimia de las hadas que hacen nacer las rosas perfumadas que abren los corazones del que sana y de quien es sanado.

3

Centro color estremecedor, productor de la masa pegajosa dorada de amor sin moral que revienta los puños apretados de aquellos que no se atreven a soltar el dolor, la sangre hace correr más ligera y completa por los caminos que permanecían cerrados y tapados por no ver un mal que, al disimularlo, se ha hecho mayor.

De interior del corazón de la mano, en expansión y reverberando con la fuente a rebosar de amor, se forman multitud de capillas, muy lindas y limpias, de un blanco aterrador, que arranca las negruras del interior de las venas de los portadores de errores, los calculadores, los malhechores que sangran por dentro y no saben expresar el amor que llevan.

4

Estas son las 5 capillitas verdes, que asustan a las moscas y ponen orden en el oro que aquí se cuela para poderse volver azul conquistador del espacio y del tiempo eternos.

Al inicio florecen 5 pentágonos dorados que a medida que contactan con el paciente se convierten en otras formas y colores, en hexágonos (verde), heptágonos (morado), octógonos (púrpura), decágonos (lila), dodecágono (magenta), círculos (blanco)… no acabaríamos nunca!

5

Estos son centros secundarios que dan empuje, son corolarios y cuelan la energía punzante y la dispersan, la ordenan para que salga más afinada y adecuada para cada caso que están tratando (dependiendo de la enfermedad del paciente).

6

Son cinco lucecitas que al Alba de los Tiempos hicieron caricias al Eterno. Ellas solas pueden crear un mundo hecho de una pelusilla que puede devenir en materia si uno quiere.

Eulalia …. cuando te enciendas puedes probar a sanar con el solo contacto de la mano encima del mal, y disolver las penas arremolinadas tocando la frente, disparando un rayo que suene y rasgue las cortinas con un solo golpe de mano.

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La mano proyectando los rayos de color, lápices s. papel 36 x 48 cm. 2/2/2017

 

La mano es arquitectura viva, una estructura comprometida que nos habilita a sembrar luz en aquellos lugares hacia donde va dirigida. Digo ‘va dirigida’ porque la mano canaliza, y el movimiento que realiza mientras trabaja en los planos etéricos no lo decide la misma persona, sino que la mano parece actuar por sí misma.

Es nuestra decisión responder a la llamada que las activa automáticamente ante una percepción de desarmonía o ante una petición, una agonía… Cuando nos damos permiso y nos dejamos llevar por las corrientes de vida, entonces las manos trabajan en profunda conexión con los rayos de color, convertidas en antenas receptoras y emisoras de frecuencias lumínicas.

 

Manos espejadas, tintas acrílicas s. papel 51 x 36 cm. 01/ 2018

 

La mano es un fractal del cuerpo en su totalidad de vidas. Las manos de los otros pueden ser leídas, pues en cada una de ellas encontramos, resumidas, toda las informaciones de su persona.

Cuando veo y ausculto el cuerpo de la mano más cercano a su placenta, es decir, su cuerpo etérico más fino o elevado, puedo detectar la forma constructiva genérica, adquirida, y reseguirle aquellas geometrías y colores que todo ser vivo construye para estar vivo en este planeta. Sus líneas internas reproducen, de abajo hacia arriba, la evolución o la progresión de los diversos estados de la energía. Lo hacen en una secuencia numérica que representa -desde una perspectiva figurativa-  el camino que va del origen o la explosión de la vida hasta su finalidad consecutiva, hacia la conformación de una estructura autónoma o propia que participe de todas las demás formas de vida. Esta secuencia progresiva es, en realidad, un movimiento cíclico que recorre el camino que va de la semilla al árbol de la vida que, a su vez, proporcionará nuevas semillas.

 

Manos enlazadas, tintas china y acrílicas s. papel 51 x 36 cm. 01/2018

 

La mano se inicia y recupera su diseño genuino en el momento en que logra enlazarse, acordarse o ligarse a su memoria de ser parte de las corrientes de vida que la originaron. El conocimiento de los movimientos precisos de la mano -en el aire, o tocando un cuerpo- es directamente transmitido por los rayos de color a medida que realiza su labor. El guión no nos llega por separado, sólo cuando el mecanismo completo es activado -como el títere es movido en sincronía por los micro-movimientos de una mano a la que permanece unida por hilos invisibles- sólo cuando la ponemos en danza, la información pertinente nos alcanza y podemos proyectar los rayos con precisión, cortar, pegar, zurcir y remendar los espacios. Junto a los rayos de color, nuestra manos podríamos decir que improvisan los códigos o señales lumínicas que nos permiten hablar su mismo lenguaje. Nuestros manos se transforman en acordeones que tocan las teclas insufladas por los rayos de colores. Así se transformadas en una mirilla que aumenta o potencia la carga de vida en toda sustancia.

Cuando soltamos la creencia de que vivimos separados de la esencia que convoca, en todas partes, el prana o el conjunto de semillas de luz, o hebillas sustentadoras de la vida, que la mano se abre al diapasón que la guía desde otra esfera. Cuando la mano está cumpliendo su función elevada en una octava más aguda, tenemos la sensación que se agiliza, y de hecho se agranda, sus dedos se prolongan como varitas mágicas y, como veremos, se tornan de color.

La mano etérica se ve a simple vista como un tejido en el que participan las 7 cuerdas o rayos de color, y son éstos los que llegan y activan la capacidad en nuestra mano derecha de retejer los filamentos que nos procuran vida, o deshaciendo algún armazón que la solidifica, desmontando aquellos patrones que impiden la circulación de la energía creadora de vida, la luz diamantina, que respiran vivifican todo aquello a lo que se destina su movimiento.

 

 

 

 

 

la palma de tu mano es una flor que se abre y se cierra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

cada partícula viva, cada singularidad percibida, dispone de una hebilla que se abre y se cierra

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

la semilla es la flor de la vida, es tu realidad divina

 

 

 

Manos, mapa del color y la geometría, tintas acrílicas s. papel 36 x 51 cm. 01/2018

La mano derecha se armoniza siempre con la mano izquierda de la que es espejo, una es pasiva y la otra, activa. Mientras la derecha realiza su trabajo como un médico operaría a su paciente, la izquierda es la que preconiza, accede a los campos incoscientes de la persona o espacio donde se está operando. Ésta es la que recoge la sustancia virgen que dormita bajo la piel de toda semilla, una energía blanca agrisada, azulada, cargada de formas abstractas, de lunas cóncavas, y de un largo etcétera de ordenes que la antimateria crea, a modo de  tramas que posteriormente acogerán vida y materia.

Ambas trabajan conjuntamente, aún teniendo diseños diferentes, consecuentes con los hemisferios cerebrales que rigen a las vertientes derecha e izquierda de el cuerpo humano. Llegan a operar en dimensiones distintas de forma simultánea, o también discriminan en cual de ellas conviene entrar para solucionar un determinado tema. Las manos son una de las herramientas evolutivas más precisas que los humanos hayamos desarrollado para poder intervenir en el curso de la vida, por activa y por pasiva.

Prolongadoras de la vida, complementan otras habilidades de mediación entre la luz y su misión de crear vida. La sola imposición de manos puede salvar vidas, o despertar las facultades de cada quien para sanar por sí mismo, o trasladar paquetes de información ya que se transmiten por esta vía, o bien tocar resortes que disparan nuestra alegría por la vida, o el despliegue de memorias inactivas y necesitan procesarse para liberar energía libre y diáfana para el ser. Las manos responden a nuestra intención  que podemos dirigir hacia el despertar en los que tocamos sus dones como sanadores, porque uno empieza por sanarse a sí mismo, auto-regulándose y superando sus dicotomías, y eso le empuja a compartir su aprendizaje o sabiduría como parte del mismo proceso sanador. Trabajar con las manos es estar al servicio, es una entrega a la ligereza de la vida en constante redefinición del diapasón que nos pide equilibrio.

 

La mano unida, rotuladores s. papel 29,5 x 42 cm.  6/3/2016

 

 

 

todo movimiento es el encuentro de un balance un paso y el siguiente

 

 

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