Loop 1996

 

Performance grabada en la Cisterna de Yerebatán, Palacio Topkapi (V Bienal Internacional de Estambul), 1997 // 2 proyectores de diapositivas sin diapositivas, dos vasos // Comisariado: Rosa Martínez

EL ARTISTA COMO MEDIADOR
EL ARTISTA COMO CANAL DE lAs aguAs primordialEs DEL inconscientE humANO

La cisterna es un gran contenedor, mi cuerpo también es contenedor. Soy simétrica, soy dos mitades interdependientes, coloco dos focos, me sitúo ante las dos perspectivas, estoy dividida. Sostengo dos vasos, son dos recipientes que me hacen de espejo e intercambio el agua entre ellos. La recojo de mi entorno, en el agua estoy sumergida, el material del artista es esa sustancia que nadie ve pero que nos conforma, el agua que toma múltiples formas dependiendo de cómo una la sostenga y la movilice. El artista es un pescador del inconsciente colectivo.

Soy dos ojos, dos bocas, la luz y el infierno conviven en nosotros, voy del uno al otro. 

Si en la primera parte de mi acción evoco la simetría de nuestro cuerpo, cuando me coloco en el medio y divido mi cuerpo en dos, uniendo ambos lados como en una balanza, con el yo, en la segunda parte invierto la imagen, como si entrara dentro de la proyección de sombras, mi espejo: ahora la sombra imita lo que hacía mi cuerpo. Cuando provoco que las sombras hagan el intercambio de aguas ésta se acaba perdiendo, se cae y vuelve al magma inicial, al lago abismal del inconsciente de donde provino.

Hay una evocación de la cueva matricial en la oscuridad contenedora de agua de este recinto que fue construido como depósito de agua. Hay una superación de ese miedo en el acto de construir un vínculo con el agua, al ponerla en circulación y proyectarla en la pared donde yo me incluyo como un contenedor más, y me muestro como el canal que soy: todo artista canaliza, todo ser  humano es contenedor de un bien mayor.