La Tierra en transición – 2

La conmoción: reconfiguración del ADN o memoria colectiva

Atravesamos una profunda crisis pisco-emocional para permitir que los estratos más profundos de nuestra consciencia, o sea, nuestra materia se vuelva un poco más etérea. La luz debe anclarse en la no-luz de aquellos actos presentes y pasados que niegan o negaron nuestra esencia, nuestra coherencia. Para que la consciencia global se expanda o ascienda debemos recorrer el camino opuesto o complementario, ir a la raíz de nuestros programas heredados que distorsionan nuestros actos, nuestra salida al mundo. Viajamos hacia aquellos momentos en que nuestra voz interna fue manipulada o suprimida para encajar en un sistema y creernos así empoderados. En este segundo dibujo de la serie, que cuadriplica en tamaño al anterior (ver La Tierra en transición – 1),  la Tierra se torna una inmensa célula sanguínea mostrando aquellos aspectos que estamos expulsando de nuestro sistema para poder seguir avanzando. Vamos a describirlos, pues antes de soltarlos hay que asumirlos.

DIBUJO II. El momento de grandes dificultades que estamos atravesando se expresa aquí como una profunda depuración de nuestro organismo. La Tierra es ahora una célula sanguínea. El agua cristalina que conforma nuestra trama celular pide renovación y reestructuración para seguir viva.

Atrayendo un patrón de sanación : el rayo Turquesa

La forma geométrica que aparece en el núcleo apareció del finalizar el dibujo. Es un patrón lumínico que ayuda a procesar el cambio mediante la geometría sanadora del hexágono, fruto de la unión del rayo Azul, el Verde y el Amarillo* que, fundidos, crearán la frecuencia Turquesa. El hexágono es la estructura básica del agua, es agua correctamente estructurada, sana, vaciada, puesto que la sangre es agua informada por las películas que incorporamos a lo largo de nuestra evolución terráquea que actualmente está peligrosamente desestructurada, es decir, incapacitada para co-relacionarse molecularmente con sus semejantes en paridad. Esto se refleja en el enfrentamiento de los humanos entre ellos, en el concepto de separación que proyectamos hacia los elementos y especies que calificamos de recursos y que explotamos, y en consecuencia enfermamos.

*ver el significado de los rayos o frecuencias de color en el apartado semántica del color

(Detalle del Dibujo II) La mezcla de estos tres colores resulta en un Turquesa o verde-azul y su significado sutil corresponde a la auto-expresión de la verdad de cada ser. Veremos esta frecuencia de luz aparecer en los dibujos posteriores como solución o estado evolutivo posterior a este momento de disolución de viejos patrones de relación. El Turquesa lleva a la co-participación a través del respeto de la auto-expresión ajena, la caída de las jerarquías patriarcales y la sumisión a ideales irrealizables. Es el portal hacia la conciencia de colectividad, hacia la creatividad. Situado a medio camino entre el chacra corazón y el de la garganta (la comunicación), este rayo estimula al timo y a aquellas glándulas que segregan información para la inmunidad, creando la posibilidad de una mutación que nos habilitará para cambiar de plano a voluntad.

Muerte, transición y compasión : el rayo Coral

ELEMENTO FUEGO

El fuego y su poder destructivo es ahora el gran transmutador del inconsciente colectivo, es también el reparador de su sentido de grupo: la comunidad debe reunirse periódicamente creando hogar para asimilar lo ocurrido durante el periodo diurno de actividad. El poder del Fuego es hoy malentendido, el rito, el ritmo, el tiempo de ensoñación. han desaparecido… El sonido del crepitar del fuego es el mismo que el del sistema digestivo, el Fuego se altera cuando hay demasiado material no digerido.

(Detalle del Dibujo II). Minúsculas partículas en forma humanoide son expulsadas y literalmente quemadas. Son las muertes no despedidas de millones de seres por inanición, por las sucesivas guerras, enfermedades, acciones humanas o catástrofes naturales. La transición se acelera, con las muertes actuales se reciclan aceleradamente informaciones pasadas u obsoletas.
(Detalle del Dibujo II)  Almas en transición que por diversidad de motivos andan perdidas, atraídas por la llama encendida algunas logran salir de la atracción que supone la reencarnación. Si buscáis bien veréis la forma que toma el covid-19 (esquina superior derecha)

 

En este Dibujo II la Tierra se asemeja a una célula procariota, la que tiene un filamento. Esta semejanza fue encontrada con posteridad a la ejecución del dibujo, aún siendo una especulación confirma mi premonición de lo que está ocurriendo con la sangre del planeta y la nuestra). En el esquema de este tipo de célula aparece una espiral interior, el mesosoma (imagen en b/n) que recuerda la espiral en rojo que aparece la parte superior izquierda de mi dibujo). Se lo define como cada uno de los replegamientos internos de la membrana citoplasmática de las bacterias, en los que se realizan diversos procesos, como la fotosíntesis y la respiración.

Otra coincidencia es el flagelo bacteriano, una estructura filamentosa que sirve para impulsar la célula rotando como una hélice. En mi dibujo apreciamos también un filamento cubierto por una espiral, una presencia que surgió para ayudar al tránsito de esas numerosas almas que migran a otro plano. Se trata del rayo Rosa y está coronado por un corazón. Mezcla del Rojo -Tierra- y el Blanco -Espíritu-, el Rosa es la vibración más sutil del amor, es incondicionalidad, es compasión. Su tono rosado se transformará en Coral a medida que hagamos consciente nuestro acompañamiento, nuestra co-participación en la ascensión de esos miles de millones de seres que se fueron y se están yendo. Para que el Rosa adquiera el tono Coral se le suma el Dorado: la fuerza del amor con voluntad.

La frecuencia de luz o rayo Coral junto al Turquesa  -que he mencionado antes y que es también el resultado de la intervención del rayo Dorado que (en ese plano más éterico aún) se mezcla con el Azul- protagonizarán el siguiente estadio del la conciencia terrestre. Se trata de un aprendizaje a través de una fuerte conmoción que nos alerta e impulsa a llevar a cabo esta labor urgente que implica la comprensión del tránsito de nuestros congéneres y de todo tipo de especies, que la muerte es aparente, que los seres que mueren viajan hacia otros planos que si son sabiamente conducidos intervienen positivamente en el nuestro aún estando ausentes, y que si no lo son se convierten en cargas para nuestros genes que piden evolucionar. Actuar desde la consanguinidad es la base de la levedad que experimentaremos más adelante, de modo que la inclusividad es parte de la labor pendiente en la humanidad.

¿Qué estamos desintoxicando?

ELEMENTO TIERRA

La figura votiva de una diosa aparece conectada al flujo sanguíneo que desemboca en un hígado. La sangre se hereda por vía matrilineal. Toda intoxicación arremete con este órgano de purificación y sostén de la energía transmitida por el riñón. Es un órgano que responsabiliza, pues en éste enraíza de forma consciente la vida elegida, el rol o papel que decidimos jugar en una relación, el poder personal que nos permite asumir una jerarquía, el dominio o la sumisión, la posesión y reparto de bienes y poderes.

(Detalle del lado superior izquierdo del Dibujo II). Esta diminuta figura femenina, votiva, ancestral, aparece en conexión con un vaso sanguíneo que se ramifica y desemboca en los vasos capilares de un hígado. Parece la huella de un cuadrúpedo y nos remite al origen de la comunidad humana reunida en cuevas, cazadora y recolectora. La fase en que se forma sociedad y se transmuta el poder de los animales de caza y se los venera, y más allá de la supervivencia, se despierta la función protectora de la especie y se gesta el arquetipo de la madre benefactora, la paridera.
(Detalle del lado izquierdo del Dibujo II). El hígado es el gran gestor de vida, poliniza la sangre, la recicla, y es el gran estabilizador emocional. Carencias y apetencias dañan a este órgano fundamental, el peso de la vida se siente ahí donde la vida aterriza. Parece un árbol y de hecho lo es, pues viabiliza la sangre adquirida, nuestra genética, y la purifica, digamos que rentabiliza las habilidades o programas adquiridos en nuestros genes desde lo ancestral adaptándolos a las necesidades actuales. La comida, la pureza de sus nutrientes, afecta a la correcta metabolización de los azúcares esenciales para el ímpetu de vivir. El poder personal se canaliza a través de este órgano y los demás aparatos asociados a la digestión, también gestiona la emoción. La ira, tanto si es reprimida como si es soltada, esconde una pena antigua: la de haber relegado o domesticado mal la energía femenina del ser en nuestro entorno social.
ELEMENTO AGUA

La concepción ocurre en la oscuridad acuosa de la Tierra. Inputs olvidados, negados, que se entierran. Ancestros, reductos tribales, verdades que se encierran. La especulación, vidas no bienvenidas, alteraciones de la genética hechas a propósito de una mayor y más segura producción. Semillas concebidas en extinción, formas de vida y asociación reprimidas, malentendidas, vidas perdidas por suponer una rebelión, formas no reconocidas que permitirían la evolución. También se pueden ver como almas no redimidas que estaban en camino de nacer.

(Detalle de la parte inferior Dibujo II). Fetos en forma de riñón. El riñón es el activador de la fuerza del perdón, es la energía de base, es el talón. Fuente de miedo o perversión, el riñón es la valentía  de reconocerse parte de un error, filtra el agua y la potabiliza, así canaliza nuestra germinación.

 

La violencia, la imposición, el abuso de poder, las ganas de joder, el principio oscuro de la energía masculina hace aparición.

(Detalle de la parte derecha del Dibujo II).  La parte izquierda de la imagen corresponde a la energía femenina, la derecha le corresponde a la masculina, así es como se deposita y vive la energía en nuestro cuerpo.
elemento aire

La comunicación, los medios informativos, los canales de gestación de las leyes, la ficción que manipula nuestra capacidad de imaginación y de obtención de un juicio sobre una situación.

(Detalle de la parte superior derecha del Dibujo II). Una presencia oscura impacta en el núcleo de nuestra célula, en el área masculina relacionada con el elemento aire. Si dividiéramos el cuerpo o célula en cuatro partes siguiendo las manecillas del reloj, comprobamos que la parte inferior derecha pertenece al elemento Fuego, la parte izquierda inferior al elemento Agua, y la parte superior izquierda al elemento Tierra.
(Detalle de la parte superior del Dibujo II). El aire y la vegetación, el pulmón está sufriendo una grave intromisión debido a la contaminación vitral, eléctrica, de partículas en suspensión.

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