La Tierra en transición – 5

La  ovulación o migración de las almas

En este último dibujo de la serie encontramos una imagen parecida a la anterior, los mismos Rayos de color. La Tierra se desdobla en dos esferas, y la izquierda -en Rojo y Violeta- expande en rotación multitud de rosas. El aura Dorada que vimos generarse en el Dibujo IV se comporta aquí  de forma distinta, se proyecta o insemina una nueva esfera Turquesa y Blanca. Esta nueva dimensión atrae o, quizás, ovula a nuevas familias de almas blancas que, en forma de diminutos espermatozoides, se introducen en su interior, generándole un halo o corona hecho de todos los rayos de color, luz cristalina, transparencia en acción.

El Dibujo V fue realizado al mismo tiempo que el anterior de esta serie y añade algo nuevo, una ‘corona’ en la segunda esfera con los colores del Arco Iris. Ese conjunto expresa la transparencia e integración de toda la gama de color que emite nuestro cuerpo sutil desde cada vórtice o chakra, significa la comprensión y aceptación de un campo mayor de conciencia, un estado de ‘presencia’ que activa nuestra inocencia y automáticamente se da el perdón por la vieja fragmentación que sufríamos junto al planeta en extinción.
(Detalle Dibujo V) Las rosas son gestadas a partir de cuadrados que giran y se desplazan creando espirales que recuerdan el crecimiento de flores como las rosas. El cuadrado representa la materia, la dimensión física o 3D donde experimentamos la limitación que constriñe la fuerza del corazón – el círculo-, de modo que cuando rodamos el cuadrado procesamos amorosamente una cuestión y elevamos su vibración.
(Detalle Dibujo V) Muchas almas migran, violetas, se desencarnan y vuelan hacia un nuevo horizonte.
(Detalle Dibujo V)
(Detalle Dibujo V) El Rayo Dorado ha magnetizado un nuevo campo áurico Verde-Azulado. El Dorado es creado por la fuerza del amor de los seres de tercera dimensión que acompañamos el proceso de sutilización o purificación de la materia, también del campo emocional de la Tierra que es sostenido por su segunda y tercera dimensión. Si, la Tierra sostiene nuestra emoción, esa es su función. La integración de esas dimensiones procuran al ser humano entrar en la cuarta dimensión, de modo que el Rayo Dorado es proyectado como un glande que insemina un nuevo campo de información, un óvulo: los principios masculino y femenino se encuentran en esta nueva dimensión terrestre en la que la especie humana ha intervenido conscientemente en su formación en un proceso de interiorización.